El mar azul se ondula bajo un cielo esmeralda. Un barco de vela cruza el horizonte de la playa. Kloe lo mira todo y ríe al sentir el olor del salitre que se evapora desde el agua fresquita que moja, por primera vez ese verano, sus dulces pies que han crecio tanto este invierno que ya son casi tan grandes como los de su madre.
Amona Pepa
Pamplona 31 diciembre 2010
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