lunes, 25 de mayo de 2009

EL AMOR EN BERTIZ




Este trabajo es un óleo sobre tabla de 60,5 x 60,5 cm y quiere ilustrar lo que los mayores cuentan del primitivo Señor de Bértiz. Cuentan que el amor que sintió por una mujer le hizo construir este frondoso paraíso donde vivió amorosamente en todos y cada uno de los rincones entre los helechos, los robles, subiendo los días de bonanza al palacio Izkolegi donde comían truchas del Bidasoa y respiraban el aire que llegaba del mar. Tantísimo se amaron que después de muertos, sus espíritus quedaron flotando sobre los alisos, enredados en los fresnos, castaños y en las riberas de las regatas, en la la aliseda, en el brillo de la piel de las martas y en el dulce canto del carbonero palustre del trepador azul y el herrerillo capuchino.

Dicen los del lugar, que si la hora es propicia y coincide que los que lo visitan, andando enamorados, oyeran el melodioso canto del carbonero, quedarían impregnados para siempre, de la pasión y el amor que tilila en cada hoja esmaltada por la húmedad del arroyo de Bértiz que cruza el rumoroso parque. Cuentan también, que es tan benéfico el aire exhalado por la extensa y variada vegetación del Señorío, que los que padecen algún mal, si llegaran a sonreir al menos tres veces durante su visita, quedaría curados al instante.

3 comentarios:

Violeta dijo...
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PEPA dijo...

Me anima el que te guste "El amor en Bertiz". Es un sitio precioso. El cuadro lo he pintado yo. Fué para un concurso, pero al final no lo presenté. No estoy enfadada, Violetera, estoy triste, que es peor.

Violeta dijo...
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